jueves, 5 de agosto de 2010

¿Y qué?


A veces la apatía, el rechazo, la saciedad y el mal estar invaden mi espacio vital y recapacitan conmigo para una nueva forma de mirar. He podido ser justa y hacerte caso y responder por mi, pero ese cúmulo de sucesos no ocurrirán al existir otra mente que me perturba, otra mente que
me distrae, me saca de mi círculo, de la espiral, es mente lejana, bañada en otros mares, difícil y poco constante, distante a largo plazo y de escasa permanencia en éste mundo, echo de menos su eterno ingenio, su inmensa capacidad para hacer de mi una criatura feliz y satisfecha con su alrededor, sus contínuos altibajos y la pequeña dificultad de la preciosa naturalidad, su poca relación con nuestra generación y la sonrisa permanente, la que le ilumina la cara, la que actúa como foco tranquilizador al acostarte con otra mentalidad de origen escasamente humano, la que hace de la espiral un simulacro de perfección inspirado en sus propias manos.

Una vez pensé que luchar no merece la pena si las respuestas son equívocas, la desgracia es que continúo con esos pensamientos que me caracterizan por mi fiel orgullo.

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