sábado, 8 de enero de 2011


Me pesa el constante deseo de plasmar lo que me recorre ausente en este espacio de papel,
escribo ciertamente lo que anhelo sentir y no me pertenece, la envidia me delata en estas palabras
con íntimo significado de un dueño disperso entre tantas incertidumbres baratas de angustia y desilusión.
El desconcierto que me suponen determinadas confusiones envueltas en el frío de los ojos que observan mi discontínuo caminar de momentos rotos, por tu silencio.
Malditas inspiraciones de una personalidad con un código de barras arruinado de corazón.

Deja de pestañear si no es conmigo, con el ritmo de una estrella por testigo, que nos ilumino el trecho al correr dormidos.
Un mundo sin luna es lo que quieren para mí pupilas marcadas de colores sin vida significantes en el suspirar de tu infinita timidez.
Frustras mis ganas de querer quererte jugando al escondite.
Dame del movimiento de recuerdos pasados, préstame de lo húmedo de tu lengua para inventar un mapa del perfecto mundo sensorial de tus silbidos, pínchame lentamente, vena a vena, el perfume de la vida que me ofreces al tocar, cierra mi etapa de malos depertares y cierra los ojos para dormir a mi vera con las manos cosidas de espera, de minutos interminables.

Estrenando sonrisas con los ojos llenos de lluvia, el pelo mojado, cuentagotas de precipitaciones agotaban mi pelo empapándolo con tu compañia, el refejo de la luna nos servía de la mano de las sombras arbóreas que perseguían vestidas de inviernos difuminados.
Continúa gritándome que ya nos buscas mi espera, que ya le diste un final al resbalarte con tus propias lágrimas, que la luz de tus engaños las fundió un grito de ayuda.

En pocas horas concluyo la dualidad de sentimientos, la efímera bipolaridad que me hace inestable, continúa, continúa con el mapa..

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